miércoles, 15 de septiembre de 2010

A otra cosa mariposa: la llegada del Surrealismo y su inclusión en el cine de Luis Buñuel por Ximena Padrón Gómez

Te sigo mirando, pero ahora distinto: Vanguardias en el siglo XX.

Con el siglo XX nace una nueva sociedad y con ella aparece un cambio en la manera de ver, pensar y sentir el mundo, y son los artistas los primeros que se plantean cómo ver y expresarse frente a este nuevo mundo incipiente.
Aparecen así las denominadas vanguardias, término proveniente del francés avant-garde que fue utilizado en sus orígenes en referencia a las tropas de los ejércitos que iban por delante, aquellas que conformaban la primera fila de ataque y exploración. Y los artistas de comienzo del siglo XX se ajustaban a esta definición, ya que con sus nacientes técnicas y filosofías, iban por delante del resto, avanzando un paso más allá con respecto a la sociedad en la que estaban insertos.
Y es así que debido a la inconformidad y el desacuerdo, asoman nuevas corrientes artísticas, en donde el artista busca encontrar su lugar en el mundo, pudiendo mostrar su interior, explorándolo, creando nuevas técnicas y buscando abrir nuevos caminos para su arte, rompiendo con el pasado y lo tradicional, ya que no se adecuaba ni representaba a esta naciente y cambiante sociedad.
Vanguardias hubo muchas, pero se pueden agrupar en dos conjuntos distintos,marcados por su método y elemento de búsqueda de la verdad: por un lado estaban quienes eran guiadas por la razón como el Racionalismo, Neoplasticismo y el Cubismo; y por otro lado aquellas que seguían el camino de la emoción como el Surrealismo, el Expresionismo y el Dadaísmo.

¿Qué es el Surrealismo?
Con la figura del poeta francés André Breton y la impronta del Dadaísmo, en los años circundantes a 1920, en Francia, surge esta corriente vanguardista -aunque suelen plantear que el famoso pintor “el Bosco” en el siglo XV ya era considerado un artista surrealista- entorno a lo literario primero, expandiéndose luego a lo artístico en general, denominada Surrealismo.
Ya del origen del nombre se desprende lo que luego va a marcar su personalidad: el estar por encima de lo real, del realismo. Este término fue tomado de de la obra de teatro de Guillaume Apollinaire “Las tetas de Tiresias”, definida como un drama surrealista en 1917.
Hay que tener en cuenta el ambiente, entorno y cotidianeidad que se vivía en esta década en Europa, que por supuesto marca fuertemente a esta corriente que daba sus primeros pasos; la situación no era fácil, recién se estaba saliendo de la Primera Guerra Mundial y los destrozos que ésta dejó en la sociedad fueron cuantiosos. Es por esto que aquellos que se involucraron con esta forma del arte lo hacieron como una manera de liberarse, a través de la mente y su libertad, de la realidad que los tenía esclavizados, era su forma de hacerle frente al poder, utilizando un poder más fuerte, a su entender, como lo son las manifestaciones artísticas: “El surrealismo entendía que
ese poder radicaba en la posibilidad de romper las barreras entre consciente e inconsciente, razón e imaginación”1.

El artista ya no quiere representar la realidad, esa cruel realidad que los tenía asteados, prefiere y elige crear un mundo, su propio mundo, dejando atrás la imagen de artista racionalista y academicista que tenía hasta ese entonces, ese artista que hacía de su obra un espejo de la realidad. Debe romper con esas cuerdas que la sociedad le fue atando mediante la educación, la familia, los valores morales propios del colectivo social, logrando que el hombre se autocensure, ejerza sobre él mismo una coacción que no le permite ver más allá de esos límites trazados por la mano del deber social.
En esta constante búsqueda de libertad, social e individual, muchos surrealistas adhieren al pensamiento marxista, ya que creen que es la única manera de romper con los mandatos sociales, echando por tierra el orden social en pos de una nueva sociedad.

Así como tomo al marxismo, esta nueva expresión del arte toma como referente la línea psicoanalítica de Sigmund Freud, marcando su fuerte impronta en el tono sexual, libidinoso y lo pertinente a los sueños, deseos y lo inconsciente que son pilar de los pensamientos del “padre del Psicoanálisis” y que caracteriza a esta corriente. El impregnarse del Psicoanálisis es una manera de romper con la monarquía y monopolio que tenía la razón en esta época, otorgándole importancia a las formas inconscientes de expresarse el hombre.

El humor, la unión de imágenes reales e irreales creando una cierta lógica, la caracterización especial y nuevos significados otorgados a los elementos y situaciones, lo paradójico, lo absurdo, la caducidad, la destrucción y lo misterioso son de las características principales del Surrealismo, sobre todo en la pintura y luego tomado por el cine surrealista.

Quienes hicieron acopio al Surrealismo afirmaban que era de suma importancia la imaginación ingenua, espontánea la cual era capaz de crear cosas con sentido donde se creía no podía existir. Tal es así que impulsan un mecanismo denominado “automatismo psíquico” el cual refiere a una forma de hacer arte, en donde el artista debe tratar de tener el menor control posible sobre su obra, dejando que el subconsciente trabaje solo, libre y sin ningún tipo de influencia. Breton defiende y apoya este mecanismo dando de éste su propia definición: "dictado mental sin control
alguno por parte de la razón, más allá de toda reflexión estética o moral”2.

A raíz de esto surgen nuevas técnicas en el campo de las artes visuales como lo son el fotomontaje, el collage y el frottage en donde se pasa un lápiz por un lienzo extendido sobre una superficie rugosa; estas destrezas daban como resultado una yuxtaposición de imágenes que al parecer no tendrían sentido.
Los surrealistas trabajan con la prostituta, el loco, el marginal, las atrocidades del mundo en el que viven, sus miserias, sus desconsuelos, sus absurdos, la soledad que genera la mentalidad burguesa, lo inconcluso, lo desarmado, lo irreal.

El Surrealismo abre sus alas y se apodera del cine

Si bien hubo varios cineastas adeptos a esta corriente, Luis Buñuel, artista nacido en España en 1900, es considerado su mayor exponente en el mundo del cine.
Manuel Martínez Carril, cinéfilo reconocido, define la ideología de este genio del cine en una frase: “la rabia, el afán de destruir las convenciones sociales, el odio por la religión e institucionalizada y el amor por el hombre dan sentido a su obra como artista”.3

Estas expresiones de su ser devienen, en parte, de la época en que nació, época que, como antes mencionaba, estuvo marcada por la Primera Guerra Mundial. De ahí su rabia por aquellos que tenían oprimida a la sociedad, que les imponían una subjetividad, le cortaban sus alas y que pretendían, en su caso particular, que no fuera ese rebelde que prometía ser.

“El mundo para Buñuel, tal como están las cosas, es un monstruoso convento que aprisiona a los hombres con ritos, convenciones y prejuicios que hay que destruir” 4 afirma Martínez Carril como leyéndole el pensamiento a Buñuel.
Es debido a esto, entre otras cosas, que decidió volcar su faceta creativa hacia el lado del Surrealismo, volviéndose así parte de esta nueva corriente, en busca no de un nuevo estilo literario, de la pintura o artístico en general, sino como forma de crear una corriente que sirva como revolución ante ese mundo que se les presentaba tan atroz a sus ojos.
Como afirma su hijo Juan Luis, en el documental “El último guión. Buñuel en la memoria” realizado por IMVAL producciones y Aragón televisión, Buñuel era moralmente surrealista, veía y era a la manera surreal.
Se impregnó e identificó tanto con esta vanguardia que hizo suyos los rasgos que la identifican, como la sobrevaloración de lo onírico, de los sueños, a tal punto que en sus memorias denominadas “Mi último suspiro”, publicadas en 1982, afirma que si “le quedaran apenas 20 años de vida, lo que más le gustaría hacer durante las 24 horas, es tener 4 de vida activa y 20 de sueños, con la condición de que luego pudiera recordarlos”.5

Es tal su afán por los sueños que para el film “Los olvidados” (1950) crea un personaje que sueña con su madre, tomando también otro de los factores que influyen en su obra como lo es la Teoría Psicoanalítica de Sigmund Freud, en este caso particularmente lo denominado Complejo de Edipo dado que Pedro (uno de los personajes principales de esta película) se siente atraído por su madre, a tal punto que llega a matar a Jaibo (otro protagonista de esta historia) porque se enamora de ella.

En “Le charme discret de la burgeoisie” (1972), juega mucho con lo onírico, siendo los sueños protagonistas de varias escenas, hasta el punto tal que “el mundo real y onírico se mezclan para crear una nueva realidad: el surrealismo cinematográfico” 6 como sostiene S. Reiiner.
De la teoría freudiana toma también el constante tema de lo inconsciente, es decir, aquello que nace de procesos que son ajenos a la consciencia del hombre y que Freud, con su descubrimiento, revolucionó a la sociedad rompiendo con el paradigma gobernante que era el de la razón.
El odio hacia el orden imperante al que se refiere Martínez Carril supo ser originado a muy temprana edad por los jesuitas del colegio donde se formó en Zaragoza (España), y fue en este mismo lugar donde realizó su primera protesta y denotación de inconformidad frente a lo establecido cuando se negó a usar el uniforme que allí debía portar.
De este lugar también nacen rasgos, peculiaridades que luego hacen eco en sus obras, como la represión de la sexualidad, represión que no acató tampoco ya que, luego de su prohibición, se abocó a la conquista de muchachas y a practicar ritos extravagantes con sus hermanas.

Pareciera que Buñuel sintió siempre la constante necesidad de atacar a la Iglesia cada vez que se le presentó la oportunidad, mostrando que todas las personas, hasta las más religiosas, son “pecadoras” y sientes deseos carnales, sucumbiendo a ellos la mayoría de las veces.

El sexo es uno de los temas que Buñuel siempre pone sobre la mesa en sus películas, tomado desde una perspectiva muy particular: “nunca se refleja con ternura, sino revestido de lujuria y celos, siempre ambiguo y burlesco” 7
Como par del sexo aparece el erotismo en las obras de este cineasta, siendo este tema también un caballito de batalla en esa lucha personal que tenía y manifestaba hacia el orden social imperante, y con las calificaciones de bueno y malo, moral y amoral.

El engaño y la infidelidad surgen sobre el tapete temático de Buñuel, como lo hizo en su film “Don Quintín el amargao” (1935) en donde Don Quintín afirma que la hija que tienen con su esposa no es suya, en una manera de vengarse de ésta ya que le fue infiel.
En “Belle de Jour” (1967) la historia gira alrededor de Severine, una mujer que es “felizmente casada” con un joven, a la que le cuesta intimar con su marido, y que por curiosidad decide presentarse en una casa de citas para comenzar a trabajar allí como prostituta; Buñuel nuevamente expone a la mujer, y la deja ver como insatisfecha, indecisa, pecadora y lujuriosa. En esta película alude a uno de sus temas preferidos como lo son los sueños, que en esta oportunidad aparecen constantemente entre escenas que figuran lo real, con la ausencia de cambio entre una escena y otra, nodando indicio alguno, ni por narrativa ni por efectos especiales, de cual imagen es de la realidad y cual pertenece a los sueños, sueños que en la protagonista son constantes y se refieren a su sentimiento de culpa y pecado frente a la actividad como prostituta que está desarrollando.

La muerte tiene su papel en la filmografía de Buñuel, asunto que le gusto desde pequeño ya que como cuenta su hermana Conchita, Luis iba a todos los entierros que podía, y si no se paseaba por el cementerio recostándose sobre las tumbas.
El cometido surrealista siempre fue escandalizar, salirse de lo denominado “normal” y con su película “L´Âge d´or” (1930) lo consiguió: el film fue estrenado en París y proyectado durante 4 días a sala llena, pero luego de una serie de manifestaciones en contra de su reproducción que incluyeron destrozos en obras de Dalí que se encontraban a la entrada del Studio 28, lugar donde se proyectaba la película, ésta fue prohibida durante 50 años. Para los surrealistas éste fue el verdadero éxito: el impacto y escándalo que causó en la sociedad. Años después de este hecho, Buñuel se cuestionaba así mismo cada vez que sus películas eran aceptadas y conseguían un gran éxito, porque a su entender algo estaba haciendo mal.

El tiempo es tratado con especial peculiaridad por este cineasta, como bien queda demostrado en varias de sus películas: en “Él” (1953) no se muestra que pasó un tiempo cuando Gloria, la protagonista, deja a Raúl, su prometido, y se casa con Francisco; en “Un chien andalou” (1929) parece no importar realmente el espacio temporal ya que luego del corte sobre el ojo, aparece una placa que dice “ocho años después” y luego otra placa que anuncia “dieciséis años antes”, sin indicio alguno que le dé al espectador la certeza de que se cambió de tiempo, al no ser por las placas mismas, no se usa el flash-back ni el flash-forward como recurso que denote el paso del tiempo.
Es en “Un chien andalou”, opera prima de Luis Buñuel, realizada junto a Salvador Dalí, en donde se pone de manifiesto su sentir surrealista, habiendo realizado un film que, como bien aclaró en reiteradas oportunidades, no tenía sentido simbólico alguno, sino que nació de dos sueños: uno propio como lo es la imagen en donde una navaja corta el ojo de una mujer, y de un sueño de Dalí: las hormigas saliendo de la mano del hombre. Es en este momento en que podemos apreciar la importancia concedida a lo onírico por parte de Buñuel ya que realiza su primera película basándose precisamente en sueños.

El nombre mismo del film es incoherente y sin razón ya que en la película no aparecen ni perros ni andaluces, sino que el nombre refiere a un poemario que escribió Buñuel. Buñuel afirmó que este film va dirigido a las emociones de las personas y no a su intelecto, pretende impactar, llegar a algún lugar más profundo que la simple razón.
Todas las escenas del film conforman una serie de secuencia de imágenes ilógicas, que se superponen, sin un hilo conductor coherente, que se unen como en la técnica denominada libre asociación proveniente del psicoanálisis freudiano.
Algunos teóricos del cine afirman que la escena donde el ojo es cortado por la navaja, hace alusión una nueva manera de ver las cosas, ya que seccionando el ojo se cortaría con la mirada inocente, impuesta por otros, dándole principio a una etapa donde cada uno cree su mirada.
Si bien no quiso representar la realidad, y fue lo más irracional que pudo, la película contiene imágenes que fueron tomadas del pasado del cineasta, quizás de forma no consciente por parte del autor pero sí tienen un pasado en su vida, como lo son los dos burros sobre el piano que no dejan avanzar al hombre, que hacen alusión a la infancia de Buñuel en donde vio en el campo un burro muerto siendo comido por buitres, siendo tal el impacto que esto causó en el joven que cuanto tuvo el dinero suficiente se compró un burro muerto para observar como estas aves rapaces se lo comían.
También la imagen del joven con atuendo femenino que se cae de la bicicleta puede ser remontada al pasado de Buñuel, ya que éste recuerda que al ser tan tranquilo el lugar donde vivía –Zaragoza- la noticia más relevante de un día llegó a ser la de un joven que cayó de su bicicleta.
En la imagen de los burros sobre los pianos, vemos como la religión vuelve a ser tomada, al mostrar atados a los pianos a dos sacerdotes, denotando el peso que tiene la religión sobre las decisiones que toman las personas, y como muchas veces funcionan como un impedimento, un peso innecesario.
Luego de la Guerra Civil Española (1931), Buñuel cambia un poco su rumbo fílmico, y alejándose del surrealismo que tanto lo ha caracterizado, cae en el realismo, generando un lazo con la sociedad española con otro estilo, es así que realiza un documental llamado “Las Hurdes-Tierra sin pan” (1933) en donde expone la pobreza del tercer mundo que se vivía en esa zona de España denominada Las Hurdes y realiza una denuncia por el abandono por parte de las autoridades que allí se vivía.
Es en 1950, desde México y con su film “Los olvidados” que retoma esta temática de denuncia social, mostrando los dos mundos opuestos que convivían en un mismo lugar: la marginalidad, pobreza y la gran ciudad moderna que crecía cada vez más.
Para realizar esta película se empapa a pleno de la realidad que pretende mostrar: visitó todos los lugares, vestido con sus peores ropas, como él mismo declaró, para ser parte de ellos, se juntó con las personas que eran parte de esa realidad para que le contarán sus historias para poder plasmarlas luego en su obra fílmica. De igual manera no logró dejar de lado su énfasis por lo surreal y su apego por la obra de Freud, ya que su película consta de algunas escenas en donde se hace referencia a lo onírico. Esta película tuvo tal relevancia que ha sido nombrada Memoria del Mundo por la Unesco.
Luis Buñuel tuvo sus idas y vueltas en la manera de hacer cine pero nunca dejó de lado el Surrealismo al que se adhirió desde temprana edad: “Siempre he sido fiel a mis principios surrealistas: la necesidad de comer nunca disculpa la de prostituir el arte”8.

1 Talens, J. (2009) Revista “Cahiers du Cinema. N°26”. Página 90. Madrid. Caimán Ediciones, S.L.
2 Tomado de http://www.arteuniversal.com/estilos+ismos+movimientos/notas/automatismo.php, donde se
retoma la obra “Manifiesto surrealista” de André Breton.
3 Martínez Carril, M. (1984) “Luis Buñuel”. Página 5. Montevideo. Cinelibros.
4 Martínez Carril, M. (1984) “Luis Buñuel”. Página 48. Montevideo. Cinelibros.
5 Estrella, U. (2000) “Revista Latinoamericana de Comunicación Chasqui N°70” Página 47. Ecuador.
Editorial Quipus-Ciespal.
6 Reiiner, S. en “100 clásicos del cine. Volumen 2: 1960-2000” (2008). Página 574. Editorial Taschen.
7 Varios. (1984) “Historia del Cine. Volumen IV.” Página 121. Madrid. SARPE.
8 Varios (1984) “Historia del Cine. Volumen IV” Página 121. Madrid. SARPE.

Bibliografía
* Buache, F. (1976) “Luis Buñuel”. Madrid. Editorial Labor.
* Martínez Carril, M. (1984) “Luis Buñuel”. Montevideo. Cinelibros.
* Reiiner, S. (2008) “100 clásicos del cine. Volumen 2: 1960-2000”. Editorial Taschen.
* Talens, J. (1986) “El ojo tachado”. Madrid. Ediciones Cátedra.
* Varios. (1984) “Historia del Cine. Volumen IV.” Madrid. SARPE.
Otras fuentes:
* Documental “El último guión. Buñuel en la memoria”. (2008) Realizado por IMVAL
producciones y Aragón televisión.
* Estrella, U. (2000) “Revista Latinoamericana de Comunicación Chasqui N°70”.
Ecuador. Editorial Quipus-Ciespal.
* Talens, J. (2009) Revista “Cahiers du Cinema. N°26”. Madrid. Caimán Ediciones, S.L.
* http://www.arteuniversal.com/estilos+ismos+movimientos/notas/automatismo.php.
Recuperado el día 13 de agosto de 2010.

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